La economía estable, la política en el barro

Mariano Rajoy firma sobre una foto de Miguel Ángel Blanco en...

Mariano Rajoy firma sobre una foto de Miguel Ángel Blanco en presencia de Mari Mar, hermana del edil. ARABA PRESS

El Parlamento ha echado el cierre al curso político, aunque la asignatura pendiente de Cataluña impedirá el descanso a los actores políticos. Las Cortes están a punto de cumplir un año y el balance de la legislatura se puede resumir así: estabilidad económica y pelea política en el barro.

El Gobierno ha conseguido aprobar el techo de gasto como primer paso hacia la tranquilidad presupuestaria del año próximo. Y el PP puso en marcha en los últimos días del curso una ofensiva de actuaciones, manifiestos, declaraciones y estrategia parlamentaria consistente en poner el ventilador sobre la corrupción -con especial mención de Venezuela– y dilatar al máximo la conmemoración de los 20 años del asesinato de Miguel Ángel Blanco.

En este último caso, el PP ha contado con la inestimable colaboración de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, cuyo error al negarse a desplegar una pancarta en recuerdo del concejal de Ermua -auténtico mártir de la democracia española- aún está siendo lamentado por la dirigencia de Podemos. La equivocación atrajo todos los focos y eclipsó una circunstancia extraordinaria e inexplicable: la ausencia de José María Aznar en los actos de conmemoración del asesinato del concejal popular. El PP ha pasado esa página con total naturalidad y sin acordarse de quien era presidente del Gobierno en aquellos tres días de julio que conmovieron a España.

Con la misma naturalidad, el PP ha puesto en marcha su estrategia de defensa de la corrupción en la comisión de investigación sobre su financiación irregular, que nació con el nombre de comisión Bárcenas, pero ya nadie la llama así. La comparecencia de todos los tesoreros del partido era una patata caliente que el PP ha superado sin magulladuras añadidas. El testimonio de Rosendo Naseiro y Ángel Sanchís acabó pareciéndose a una película de humor de la España de Paco Martínez Soria, y la actual responsable de las finanzas, Carmen Navarro, no dijo nada. La enfermedad que ha impedido la declaración de Álvaro Lapuerta, el depositario de todos los secretos de la época dorada de Gürtel, ha sido una auténtica bendición política para el PP.

Mariano Rajoy y los miembros del Comité de Dirección del partido decidieron pasar al ataque contra los partidos de la oposición por el procedimiento de establecer que todas las formaciones incurren o han incurrido en irregularidades a la hora de financiarse. El propio presidente del Gobierno respondió en el pleno del Congreso con Venezuela cuando Pablo Iglesias le preguntó por la corrupción del PP. La grave crisis del régimen venezolano se ha convertido en un factor de desgaste que los adversarios políticos utilizan a discreción contra Podemos.

La actuación del PP en la comisión de investigación del Congreso y en el sucedáneo del Senado se resume en una consigna: «Nadie puede escupir al cielo porque todos los partidos se financian irregularmente». «¿Embarramos? Claro que embarramos, pero es lógico cuando los demás están diciendo que los militantes del PP somos una banda criminal. Los nuestros exigen que defendamos la dignidad del partido», asegura un diputado del PP.

En este marco, la próxima estación es la declaración como testigo de Rajoy en el juicio del caso Gürtel dentro de 10 días. El PP confía en que el período vacacional atenúe el impacto del acontecimiento en la opinión pública.

Mientras el PP se defiende como puede, los partidos de la oposición intentan recolocarse para la próxima temporada. PSOE y Podemos buscan su sitio y su ventana de colaboración, abierta por la victoria de Pedro Sánchez. Ambas formaciones tienen capacidad para convertir las inanes proposiciones no de ley en leyes auténticas que pasen al BOE. Esta posibilidad de legislar está sobre la mesa de las reuniones que mantienen, pero aún se desconoce qué alcance le darán y qué leyes del PP podrían ser reformadas. De momento, la negativa de Ciudadanos a la creación de una ponencia de reforma constitucional con el desafío catalán al fondo no permite aventurar que Rivera esté muy por la labor de unirse al PSOE y a Podemos en el desmontaje de las políticas del PP.

Los socialistas -enfrascados en el proceso de elección de sus direcciones regionales- parecen dispuestos a tomarse un tiempo antes de decidir hasta dónde quieren llegar. Algunos dirigentes serían partidarios de abrir un periodo valle en la actuación del partido para permitir que la situación interna se asiente e intentar conseguir que Podemos se debilite. El barómetro de julio del CIS lleva intención de voto y será un elemento clave para que los actores definan su estrategia.

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