La delincuencia y la pandemia: Lo que sucede y lo que sucederá

 

| Plumas Invitadas

Artículo por: Julio Colón

En artículos anteriores hemos dicho que tenemos dos pandemias a nivel mundial, una consecuencia de la otra, el coronavirus y las crisis económicas. Muchos gobiernos han tenido que ceder ante la presión de la población para generar ingresos, es decir, tener que relajar gradualmente las medidas de restricción como lo ha sido el confinamiento social a cambio de que las personas puedan salir, unos tratando de dar continuidad o tratar de recuperar sus actividades económicas y otros peor aún ya en el desempleo e incrementándose la informalidad.

 

La crisis económica, el desempleo y la informalidad … un caldo de cultivo en materia delincuencial en el mediano y largo plazo.

La crisis económica, el desempleo y la informalidad se han convertido en elementos óptimos para un caldo de cultivo en materia delincuencial en el mediano y largo plazo con un ingrediente adicional llamado violencia social reprimida. Agreguemos otro agravante, que durante la pandemia no ha disminuido el crimen transnacional además de otros factores criminógenos.

 

 

En la nueva normalidad el crimen está recuperando espacios y las fuerzas del orden público deben controlar simultáneamente a las estructuras delincuenciales internacionales como una tarea tradicional, además de, asumir controles adicionales en materia de bioseguridad lo cual les genera una labor aún más complicada. La situación crítica que están viviendo todos los países nos está conduciendo a una anomia, es decir, nos lleva en direcciones erráticas – no tener un rumbo claro; y así como los sectores económicos y legales han tenido que adaptarse al cambio disruptivo, también lo está haciendo la delincuencia; nacen nuevas formas de delinquir o se refuerzan otras como el delito cibernético, así mismo el Estado busca fortalecer sus posiciones, controles y normas penales. La policía debe mejorar sus sistemas de inteligencia para adelantarse a los grupos delictivos.

 

Se ha desarrollado una especie de sospecha o desconfianza generalizada, ya que todas las personas utilizamos mascarillas y eso genera una incomodidad natural, además, hay que considerar que más allá de los conceptos de orden y legalidad, un delincuente es también una persona, por eso e igual que a los demás, el confinamiento le habrá causado episodios de malestar emocional por no poder circular libremente, ver a sus amistades, amantes, beber o drogarse. Es previsible un incremento en la criminalidad porque al relajarse las restricciones – la gente saldrá a buscar lo que no hizo y a conseguir dinero ya que hay miles de personas que han quedado sin trabajo – esto provocará más violencia porque ante la criminalidad y la protesta quizá con vandalismo la respuesta del sistema es la represión.

 

La mascarilla permite ahora a los delincuentes ocultarse entre ciudadanos comunes que las usan para evitar el virus, son astutos y esta es una oportunidad perfecta para que se disfracen y se mezclen con los demás. Es imposible estimar cuántos delincuentes están aprovechándose de la pandemia, pero las fuerzas de seguridad tienen conocimiento que se está incrementando indudablemente. En muchas partes del mundo están surgiendo reportajes de delitos facilitados por el hecho de que tantas personas están usando mascarilla.

 

El coronavirsus ya no es la principal preocupación de la sociedad. Mucho mayor es la preocupación de la población ante la falta de ingresos en los hogares, el desempleo y la delincuencia. La crisis económica y el desempleo que ha generado la pandemia se suma a la serie de condiciones que no permiten el cese de robos al transporte de carga – por mencionar un sector comercial susceptible, por lo que los transportistas deben estar alertas ante un posible repunte de este delito en los próximos meses y, sin subestimar la misma vulnerabilidad de los demás sectores económicos en escenarios con diferentes características probables ante ese flagelo.

 

Cuando hay una crisis económica lo primero que se incrementa es el delito, cuando hay desempleo, la primera opción que encuentran los desempleados que no encuentran trabajo por ningún lado, es incursionar en los negocios ilícitos quizá no de entrada se convierten en los delincuentes violentos, pero probablemente se introducen a través de la comercialización ilegal de productos de consumo masivo y a la piratería, empiezan a improvisar y poco a poco empezamos a tener más y nuevos delincuentes. La baja de empleos puede producir saqueos de mercaderías, ya que las personas se consideran con el “derecho de robar”, lo que produciría que la cadena de delitos se extienda también debido a la impunidad y conflictividad social que existe en muchos países. Un elemento más que debemos agregar es el desplazamiento migratorio de unos países a otros.

 

Algunos países pueden ser caldo de cultivo donde todas las circunstancias hagan probable que se pierda el control en un corto plazo, esta readecuación de la delincuencia puede dar lugar a crecer el nivel de violencia con que se cometen los atracos.

 

…la seguridad privada juega un papel preponderante en apoyar la prevención del delito.

Mientras las fuerzas públicas estén bregando con desproporción ante las diversas estructuras criminales – la seguridad privada juega un papel preponderante en apoyar la prevención del delito siempre dentro de la legislación que en cada país les permita, de tal manera que las fuerzas del Estado utilicen su capacidad numérica, logística, demás recursos y facultades legales en hacer frente al desafío que requiere la mitigación de la delincuencia en general.

 

Por seguridad privada debemos entender no solamente aquellas empresas que brindan servicios de seguridad a través de recurso humano, si no a todo ese andamiaje de tecnología, blindajes, sistemas inteligentes, instrumentos de medición de honestidad, criminología, transporte de caudales, barreras físicas, profesionales en capacitación y un largo etc. que también son parte del motor económico y productivo de un país.

 

Julio Colón

Especialista en Administración de Seguridad Integral por la Bircham International University de Madrid, España.

jcolonasesor@gmail.com

3 Comentarios Deja un comentario

  1. Estuardo 27 agosto, 2020 Suscriptor

    Excelente y acertada reflexión.

  2. Jorge Abed 1 septiembre, 2020 Suscriptor

    La seguridad es compleja ya que lo que busca es reducir la posibilidad de cualquier riesgo y amenazas, y cada vez el guatemalteco está más expuesto a esos riesgos, debido al deterioro del nivel de vida de las personas, y la facilidad de recursos que hoy en día tiene el delincuente para realizar sus fechorías. Recordemos décadas atrás, los carteristas y los jaladores era muy común, pero a raíz fugas y deserciones en instituciones de seguridad publica y privada, muchos han logrado experiencia en técnicas defensivas y ofensivas utilizando su conocimiento en actividades criminales. Esta situación pone en alerta a las empresas de seguridad e instituciones de seguridad del estado, ya estas instancias requieren de innovación y mejoría en la prestación de sus servicios. Recordemos también, que el mundo constantemente esta cambiando y las tecnologías van evolucionando, poniendo a disposición de los delincuentes estas tecnologías, por lo que las empresas de seguridad deben ir también de la mano con conocer formas de mitigar el ciberdelito y los ciberataques.

  3. Julio Colón 18 septiembre, 2020 Suscriptor

    Jorge Abed muchas gracias por el comentario, es oportuno. Buena aportación al debate del complejo tema de la seguridad.

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